CANCIÓN DE AMOR PARA UNA DIOSA

Apoyá en el quicio de tu tontería
te balanceabas con swing de modelo,
mientras yo te hablaba tú me sonreías
con indiferencia moldeándote el pelo.

Bebías cerveza.
Eran las tres menos diez.
Te dije: ¿tienes prisa?
Respondiste: ¿para qué?

Mi casa está sola
si quieres venir,
en su caracola se escuchan las olas
del mar de Madrid.

Fumaste de gorra
Sentada en mi cama,
Arropé con besos
Tu cuerpo de arena.

Yo era una ventosa fundido
en tu espalda,
tú te humedecías
como una sirena.

Cerraste los ojos verdes,
Y apagaste la luz
que alumbraba en la mesilla
tus senos de seda y tul.

Mi casa está sola
si quieres venir,
en su caracola se escuchan las olas
del mar de Madrid.

-Santiago Gómez Valverde

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