INFORME PROVISIONAL

Desde niño me dan miedo las iglesias.

 Desde siempre no me gustan las sotanas,

 los porteros, las medallas, los galones,

 las Mama Chicho y los viajes del Papa.

 Confieso odiar la pompa y el boato,

 sin señalar, para que no se enojen.

 Los himnos triunfalistas me dan náuseas

 y todo lo que sean uniformes.

 

El servilismo de algunos dependientes

 nunca lo soportó este ciudadano,

 igual que al prepotente porque manda,

 al Cubalibre y al tufo de butano.

 

Me asusta la “libertad dentro de un orden”

 (el cascabel al gato ¿quién lo pone?

 porque son los que inventan las fronteras

 los mismo que expiden pasaportes.

 

Los que todo lo saben me exasperan

 y los que dan de comer a las palomas

 (aunque veo muy bien que éstas defequen

 sobre los gloriosos bronces de la historia).

 

Siempre me han repelido los valores

 de la jerarquía super jerarquizada

 de los que se transforman en jerarcas

 jerarquizando todo aquello que inventaran.

 

No aguanto a los chistosos por decreto,

 a testas coronadas y a chorizos.

 No soporto a los “brockers” ni a las madres

 de todos los que son niño-prodigio.

 

Azás sensible soy en mi cabreo

 con los enterradores de la lucha de clases

 que comen en la mano del que manda

 justificándolos para justificarse.

 

No me gustan los borrachos, aunque sean

 de los que se ponen tiernos y amistosos,

 y a los famosos porque salen en la tele

 que salen en la tele porque son famosos.

 

En el toreo “hincho” por el toro

 y por los indios en las de “vaqueros”.

 Además, claro está, por los chavales

 que odian los galones y los tiroteos.

 

Subvierto los valores que subyacen

 en esta subcultura tan subdesarrollada.

 En acabado en este primer informe

 que firmo al pie de la indicada:

 

a tantos del tantos del presente año

 le sirve a usted, aunque no sirva a Dios

 el ciudadano que todo esto escribe:

 Quintín Jorge Cabrera Beduchaud.

-Quintín Cabrerra

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